lunes, 31 de diciembre de 2012

Querido Nadie.

Sé que ya no te escribo tanto como antes, que ya no me paro a ponerle palabras a todo lo que siento. Pero sé que comprendes que esté más ocupada en vivir que en otra cosa. Ya ha pasado un año. ¡Otro más! Es increíble lo rápido que pasa todo, la facilidad con la que el tiempo se nos escurre de las manos.

Hoy es el último día del año. Pero no de un año cualquiera. Posiblemente ha sido uno de los años más duros de la historia reciente de España. Pero también ha sido el mejor año de mi vida.

Este año muchos nos hemos despertado y nos hemos dado cuenta de que estamos gobernados por unos sinvergüenzas. Ha llegado a nuestra vida expresiones nuevas como "prima de riesgo" (admito que aún no sé lo que es). Ha sido el año en el que se destapó el timo de Bankia. El año en el que nos hemos dado cuenta que el despotismo ilustrado sigue estando presente: todo para el pueblo, pero sin el pueblo. Seguimos viendo como nuestros gobernantes recortan de las bases de lo que debería ser nuestra nación (educación, sanidad...) mientras engordan sus bolsillos a costa de las penurias de muchos. Ha sido el año de los deshaucios, de las medidas desesperadas, de tirarnos a la calle a gritar que estamos hartos. El año en el que han pasado demasiadas cosas y muy malas, lo sé. Pero empezamos a abrir los ojos.

Soy consciente de todo lo malo. Y a veces me siento algo culpable por haber tenido la inmensa suerte de haber vivido momentos tan jodidamente buenos y haber sido tan feliz. Pero no puedo cambiar lo ocurrido. Ni puedo, ni quiero.

En enero me armé de valor y me fui a Madrid, con tres meses de paro, a buscar mi suerte. Estaba en mi ciudad, cumpliendo mi sueño. Me enamoré de cada rincón, lo viví todo como si cada día fuese el último.

Conocí a gente maravillosa en esa ciudad: Laura, Nerea, Sara, Nacho, María, Javi, Martina, Escandar... Gente con la que he reído, con la que he llorado, gente que me ha ayudado sin pedir nada a cambio.

Durante los meses que he estado viviendo allí, me he dado cuenta de lo que es la verdadera amistad (Astrid, Olaya... gracias). También he comprobado como los sentimientos no entienden de distancias (Sabela, Penélope... os debo tanto). Me he reencontrado con esas personas que, aunque pase mucho tiempo, necesitas saber que estarán ahí (Tam, eres jodidamente genial).

Volví a enamorarme. En 2012 me he vuelto a enamorar, sí. Y no salió bien, me rompí en cientos de pedazos. Pero he salido fortalecida. Y nunca pude imaginar que de tantísimo dolor pudiera surgir un milagro tan bonito como Ella. Mi amiga, mi condifente, mi otro yo (Pitu, sobran las palabras).

En verano me volví a Málaga. No ha sido el verano que esperaba, pero ha sido un verano cojonudo. He disfrutado de mi sobrino Alejandro, de tardes interminables de playa, de fiestas de la cerveza, de llamadas infinitas, de risas, de fiestas, de piscinas nocturnas, de barcos que te hacen olvidar. He abrazado hasta quedarnos sin aliento a esas personas que vinieron para quedarse (Vanesa, sigue en 2013).

Septiembre fue el mes de las caídas de máscaras. Eché de mi vida a esas personas que no me aportaban nada bueno. Que en su día fueron importantes, casi imprescindibles... Pero es que en este año he aprendido que no hay nada imprescindible. Ni nadie. Así que dije adiós a algunas personas. Y ahora mi equipaje pesa un poco menos.

En este año he seguido enamorándome de mi hermano, porque es único. He encontrado un trabajo que me llena cada día, que me encanta, con unos compañeros geniales. Octubre me dio mucho más de lo que esperaba (octubre y sus revoluciones...). Trajo a mi vida un nuevo grupo de amigos con los que cada día es una aventura (Fran, Christian, Mari, Miki... que sigáis).

Ha nacido "El biombo de Dama", mi proyecto personal más importante hasta la fecha. Ha venido cargado de ilusiones, de trabajos, de personas mágicas (Ana, qué gran descubrimiento...). He disfrutado de los pequeños detalles. El simple hecho de pasear por la calle y ver las luces de Navidad, hacer reír a mi sobrino Alejandro, escuchar música en la playa... Todo lo valoro muchísimo más que antes.

He vuelto a Sevilla, ¿sabes? Y he borrado todos los malos recuerdos que tenía. Los he sustituido por unos maravillosos. De esos que, cuando cierras los ojos, te hacen sonreír. También he vuelto a Madrid, varios meses después de decirle un "hasta luego" a todo lo que viví allí. Ha sido raro. Lloré al volver a la que era mi casa... Me despedí de esa etapa de mi vida. Pero sé que volveré, que viviré otra vez en Madrid. Claro que sí.

Y hasta el último momento, el último tramo del año, 2012 ha seguido regalándome cosas. Ha puesto en mi camino a una persona de esas que hace que se te ensanche el alma (Roly... ay, Roly).

Así que, querido Nadie, entenderás que tenga tanto que agradecer al 2012. Porque ha sido un año mágico, un año de crecimiento personal, de aprendizaje... Ha sido mi año. Esperemos que 2013 se porte tan bien como este año que está a punto de terminar.

Seguro que sí. Claro que sí.

5 comentarios:

31 de diciembre de 2012, 23:12  

En nada damos la bienvenida al 2013, que tengas una estupenda entrada de año!

CarolinaR 2 de enero de 2013, 2:37  

Te extrañamos querida...

Nerea Riveiro 3 de enero de 2013, 12:10  

Seguro que este año viene cargado de cosas buenas. Un besazo :)

Javier Gómez 8 de enero de 2013, 18:21  

Pues si que has tenido un año intenso, me alegro y espero que el 2013 sea todavía mejor para ti. Y respecto a lo que dices de los políticos no puedo estar más de acuerdo contigo. Besos

Pedro R. 12 de febrero de 2013, 14:24  

Vale, pero seguiré esperando tus palabras como la piel espera cicatrizar. La carne abierta escuece, duele, hace recordar.