sábado, 18 de febrero de 2012

Los finales felices no se hicieron para mí. Ni los besos en la frente, ni los abrazos por sorpresa, ni los yomatarémonstruosporti. He vuelto a perder esta partida, he vuelto a dejar que entren al salón y se hagan dueños y señores de las cosas que nunca nos dijimos. Cansada de que esto siga siendo un continuo ensayo y error. Error, error, error. Se me había olvidado que cuando derroto a un miedo, aparece otro más grande y más fuerte. Y no quiero esto. Por una vez, no quiero esto. Quiero ser capaz de mirarte a los ojos y decirte sin que me tiemble la voz: te necesito. Y que aprendas de una puta vez a ser valiente y a comprender que estoy muy lejos de ser tu enemigo. Aunque sepas que una vez fui esa gran hija de puta que marcó la vida de alguien. Sigamos empeñándonos en mantener caliente la cama. Aunque en el fondo sepamos que nos provoca quemaduras de lo fría que está.

8 comentarios:

Llum 18 de febrero de 2012, 10:47  

Es un placer leerte. A veces (hoy, por ejemplo) me siento muy identificada con tus palabras. Y esa es una gran sensación.

PS Yo también espero algún día poder vivir en Madrid. Es uno de mis sueños.

Un saludo :)

Forgotten words 18 de febrero de 2012, 13:41  

ufff el final me resulta matador.. Es cierto que a veces el miedo nos paraliza, y parece que cuando lo superamos, para reirse de nosotros nos muestra que no es así..pero no podemos nunca dejarle vencer esta partida, jamás debemos rendir y siempre tenemos que luchar por lo que queremos y creemos ;)

Miss Carrousel 18 de febrero de 2012, 14:46  

Pero a lo mejor sí se hicieron para ti los "yomatarémiedosporti" :)
Así que, fuera, que desaparezcan de una vez por todas. Hay que destruirlos, valiente!
Y el pasado debe quedar en el pasado, así que ¿qué más da lo que hayamos sido? Lo importante es lo que somor hoy.

Me ha encantado cada palabra :) Especialmente el final... Ayy...

Anairo Draculesti 18 de febrero de 2012, 18:51  

Sí existen finales felices, el problema es que hay personas que más allá de la infinita alegría que alguna vez nos dieron no son capaces de brindárnoslos.

Me gusta lo que has escrito, y también la última frase es como una bala directa en el blanco.

Besos de neón.

Esperanza Writes Too 18 de febrero de 2012, 23:09  

¡Oh, dios mío! Me ha encantado :DD

Arita 19 de febrero de 2012, 20:24  

Es tan real :)

John Blair 20 de febrero de 2012, 15:52  

A veces, duele el darse cuenta que uno sigue siendo el mismo ser destructivo. Ojala encuentre a alguien que le encante destruirse... despues de eso, tal vez pueda funcionar.

Mary 20 de febrero de 2012, 19:27  

Me ha encantado ésta entrada. Es tan cercana a lo que alguna vez he sentido, me siento muy identificada con lo que cuentas.

Esta es la primera vez que me paso por tu blog, y realmente me ha parecido muy interesante.

Saludos ;)