Malicia

miércoles, 10 de febrero de 2010


Quisiera meterte en mi bolsillo. Meterte en mi bolsillo y enseñarte este cielo azul e inyectártelo en vena. Me gustaría meterte en mi bolsillo para cantar juntos, a voz en grito, por carreteras secundarias. Y bebernos una coca-cola (y la vida) a media mañana. Hacerte cosquillas en las rodillas cada vez que me plazca. Soplarte en el cuello y mirarte a los ojos para comprobar cómo bajas la mirada. Pasear por el calendario y enseñarte cómo me robaron el mes de abril y nadie me lo devolvió... Así fue como llegó Octubre llenándolo todo. Quisiera guardarte en mi bolsillo para volar sin alas por ciudades nocturnas, besarnos en el mar con la hora azul de fondo (siempre azul) y comernos los lunares. Deshacer este nudo cargado de ganas de mezclarme contigo en sábanas que no se pegan al cuerpo.

Quisiera meterte en mi bolsillo para guardarte en el cajón cada vez que me escueza la herida. Guardarte en el mismo cajón donde hace tiempo dejé el tictac de mi tiempo y el pulso de lo deseado.


Imagen: Me llaman Octubre (Flickr)

5 comentarios:

Diario de nuestros pensamientos 10 de febrero de 2010, 13:54  

Quisiera meterte en mi bolsillo para tenerte siempre junto a mi.

Nerea 10 de febrero de 2010, 21:24  

Nada es imposible, dicen...¿no?
Un besazo!

Bellaluna 11 de febrero de 2010, 9:37  

Huir. Huir con la banda sonora de nuestra vida de fondo. Me gusta vivir con banda sonora, como si actuara extraviada en fotogramas ajenos; en la moto bordeando el Sena y el ipod atronando los oidos debajo del casco. Y, sí: con el alma de otra persona en el bolsillo de dentro del abrigo.

Espérame en Siberia 12 de febrero de 2010, 3:45  

Ojalá consigan pastillas de chiquitolina para que logre entrar en tu bolsillo :)

Muá.

Dara Scully 15 de febrero de 2010, 16:06  

¡Pero un bolsillo es muy pequeño para meter a alguien!


(pastitas
para el té)