lunes, 28 de diciembre de 2009


Siempre he dicho que el viento de diciembre es caprichoso (aunque yo no lo sea). Esta vez te ha traido hasta mi orilla. Y nos dejamos ver. Soy coleccionista de momentos que guardo con cuidado en mi cofre cardiovascular. Y este fin de semana va de cabeza a mi colección.
Llovía tanto que podríamos haber nadado en cualquier rincón de mi ciudad. Tanto que hizo que te retrasaras. Hacía tiempo que no me veía en la puerta de un hotel esperando a alguien. Y te esperé. Bajaste, nos miramos y la tensión desapareció en cuestión de minutos. Siempre es mágico sentarte en un bar con un casidesconocido mientras fuera llueve y las luces de Navidad están encendidas. Como si ellas también nos hubieran estado esperando. Como si por fin nos hubieran encontrado. Y sí, los mojitos en buena compañía saben mejor...
Roces de mano, miradas cómplices y taquicardia... la que quieras. Y nuestro primer beso fue en un parking subterráneo. Y no paraba de llover.
Te descubro mis rincones. Comenzamos nuestra película con escenarios que bien podrían pertener a algún rincón de Norteamérica. Bajo las luces de neón todo se ve de manera diferente. Y desde las alturas parece que el mar es mucho más grande de lo que nos podíamos imaginar.
No me quedó casi nada por hacer. Te abracé por la espalda y te respiré, dejé mi olor en tu almohada, te escribí planes en las palmas de tus manos, te tatué la piel con mis besos, descubrí que la lista con tus fallos es infinitamente más pequeña que la lista de tus virtudes, te miré a través de mi cámara y te sentí dentro, muy dentro.
Todas las películas tienen un final. Feliz o triste. Pero un final. La nuestra lo tendrá, pero no fue ayer. Ni será hoy. Pondremos un punto y final en otra ciudad, en otro momento. Porque lo nuestro es imposible y no podemos enamorarnos de alguien que no nos ha entrado a la primera, ¿verdad?

De cualquier forma, te regalo mis susurros, mis abrazos, mis besos y las ganas de comerte que he tenido estos dos días. Y sí, también este charquito de nubes, para que no olvides jamás que cada nube es un plan y que hay muchas carreteras esperando a que pases. Y les sonrías.

¿Te han dicho alguna vez que tienes una sonrisa preciosa?

Y esta podría ser la bso de estos días: open.spotify.com/track/5DXYFj281AQaMlEhla32DY

Ha sido un placer, caballero. Le veré en el final de esta película.

5 comentarios:

galicia maravillas 28 de diciembre de 2009, 22:52  

cuánta nostalgia... un biquiño :)

Espiritu Zen 28 de diciembre de 2009, 22:58  

Preciosa entrada y más precioso aún debe ser haberlo vivido.
Que tu vida siga siendo así de intensa.

Un abrazo.

Dara Scully 29 de diciembre de 2009, 0:14  

"Y si no te lo han dicho, te lo digo yo. Ahora ya lo sabes."



miau
con
zapatos
rojos

Daiana Romina Tubia 31 de diciembre de 2009, 5:43  

Todas las películas tienen un final. Feliz o triste. Pero un final. Eso me hizo acordar a una amiga. Me gustan mucho los textos de este tipo, te atrapan. saludos y buen 2010.

Lys 31 de diciembre de 2009, 14:09  

Precioso. El texto y la vivencia. Sea cual sea, donde sea y como sea el final. Que nadie te lo quite.
A veces no basta con quererse, pero si te sirve de algo yo me he enamorado más de una vez de alguien que no me ha entrado a la primera, y eso sí que no es imposible.
Mola la banda sonora.
Feliz año nuevo.