viernes, 27 de noviembre de 2009

Dime que siempre me recordarás. Aunque sea a oscuras y en un rincón. A escondidas y apenas sin aliento. Contigo aprendí que ninguna pena vale la pena. Aprendí que soy una mujer con un corazón biodegradable y que hay algunas flores que resisten el ácido sulfúrico y otras no resisten al invierno. ¿A qué grupo pertenecía yo?
A cambio seguiré colgándome palabras en mi ombligo para que sólo tú las leas. Porque a la persona que me hizo comprender que no puedo pretender que alguien se quede esperándome en la estación tras periódicos con noticias absurdas, le debo todo.
Me pondré máscaras para camuflarme entre la gente y estar siempre a tu vera. Porque sí.

Pero dime aunque sea que esta noche vamos a volar.

9 comentarios:

galicia maravillas 27 de noviembre de 2009, 13:54  

porque sí. no hay mejor razón que esa :)) buen finde!!! :)))

Dara Scully 27 de noviembre de 2009, 14:49  

Igual ni siquiera era una flor y no valía la pena buscar grupos ni localizaciones. O igual era directamente el invierno que se comía las flores a mordisquitos.


miau
tierno
para
ti

χαμόγελα 27 de noviembre de 2009, 16:39  

"ninguna pena vale la pena"
espero veros volando esta noche :)
bss

Eterna 27 de noviembre de 2009, 17:27  

Aunque lo niegues, acuérdate de mí.

Espiritu Zen 27 de noviembre de 2009, 20:31  

Me ha encantado... qué bonito es encontrar a alguien así. Es tan mísitico cuando además es imposible que curiosamente la utopía hace que sea aún más increible.

Me gusta tu blog.

Te sigo

Un abrazo

Ironía 28 de noviembre de 2009, 0:46  

Me encanta el principio:
"Dime que siempre me recordarás. Aunque sea a oscuras y en un rincón. A escondidas y apenas sin aliento."

Te sigo ;)

Besazos

y si el miedo... 28 de noviembre de 2009, 11:18  

:) me encanta. me identifico con lo último: "Pero dime aunque sea que esta noche vamos a volar."
un beso!

Pedro R. 30 de noviembre de 2009, 9:16  

He tejido las alas para que asaltemos el cielo esta noche, porque no puedo comprar tu alma.

No todo es dinero. Lo sé. Pero igual que para Ícaro la cercanía del sol fue plomo en sus alas, esta vez derretirá el hielo de tu alma.

Quiero saber si eres flor de primavera o de otoño...

¿Volamos?

Bellaluna 30 de noviembre de 2009, 11:34  

Nadie debe sufrir condena de banco de andén. Te vas, no te vas, vienes... quizá sean trenes que nunca encuentren su estación.

Yo ya solo leo diarios en los que pueda elegir las noticias que leer...

Beso!

Luna