domingo, 28 de junio de 2009


Te quise a oscuras y con la luz encendida. Te quise en silencio y a voz en grito. Te quise con mis manos y con el alma. Te quise a cada paso, entregándome íntegra. Te quise en primavera, en verano y en otoño sin pensar que el invierno estaba a la vuelta de la esquina. Te quise como a pocos... pero, como dice aquella canción: se nos rompió el amor.
Y sí, como toda rotura, sentí un crujido. Y ese crujido dio paso a una secuela que a día de hoy sigo arrastrando. Porque ya no quiero sin reservas. Ya no quiero sin esperar nada a cambio. Ahora, cuando quiero, quiero de puntillas. Y eso no es querer. Y me da miedo que me rocen las pestañas de otra persona no vaya a ser que tengan magia y consigan que las mariposas dormidas se despierten y provoquen un tsunami en mi estómago.

Pero, si tienes paciencia y me dejas, yo sí que te rozaré con mis pestañas. No sé si son mágicas, pero te hacen cosquillas y te hacen sonreír. No te pido que me esperes a que aprenda a amar pisando fuerte. Pero, si decides quedarte, seguiré escribiéndote palabras en tu espalda y tatuaré cada milímetro de tu piel con cada uno de los besos que te guardo. Pero de momento, de puntillas...


Susúrrame al oído una vez más que me amas...

13 comentarios:

Clementine 29 de junio de 2009, 0:49  

Senti ese crujido hace muy poco, eso si, si me dice "ven" lo dejo todo como dice la canción.
Ais, el amor.
Un beso bonita

Espérame en Siberia 29 de junio de 2009, 4:52  

Todo se resume a True love waits :)

marta 29 de junio de 2009, 15:33  

El amor, una vez roto, puede tomar dos caminos: puede repararse, o abandonarlo y esperar que las heridas se curen con el tiempo.
El primer camino, aunque arriesgado, puede llevarte a una inmensa felicidad. El segundo, aunque doloroso en un principio, con el tiempo podrá otorgar una felicidad plena.
Ya ves que los dos conducen a lo mismo - lo mismo pero diferente-. De cada uno depende saber cuál es el correcto.
Un beso MUYGRANDE :)

Muñequita de todos, princesita de nadie * 29 de junio de 2009, 15:46  

Cuando te pones de puntillas y te caes, también duele.
A lo mejor, sin darte cuenta, encuentras a alguien que te roce las pestañas de forma mágica sin darte cuenta.

anticasitodo 29 de junio de 2009, 21:42  

no creo que seas capaz de enseñarme a fabricar sonrisas tan lejos. tampoco te atreverias

que brillo mas sano tiene la manzana

cajaderecuerdos 30 de junio de 2009, 14:51  

A veces, las cosas funcionan mucho mejor despacio.

Para no precipitarnos a un abismo del que luego podemos salir muy rotos...

Eterna 30 de junio de 2009, 14:53  

"Te odiaré si no vuelves a besarme nunca más."

J 30 de junio de 2009, 17:31  

Quedarse y aguantar.

Pedro R. 30 de junio de 2009, 17:36  

Hace unos días el estómago me dio el vuelco inverso. Me llamaron cobarde por no atreverme a ir más allá de las palabras escritas. Coraje. Se que los valientes son los primeros en morir en la batalla... no queremos eso. Al final, como decía Wilde, todos matamos lo que amamos: los cobardes, con un beso; los valientes, con una espada.

No he hablado de pestañas... pero no he conseguido mirarlas cara a cara todavía. No duermo.

Pluscuaimperfecta 30 de junio de 2009, 20:11  
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Me llaman octubre... 30 de junio de 2009, 20:14  

¿Te dio un vuelco el estómago porque te llamaron cobarde? Las palabras son demasiado traicioneras... no les hagas caso. Si te sirve de algo, prefiero que morir por un beso antes que por una espada. Pero, si me dan a elegir, prefiero vivir con besos en cada esquina.

XTOPHERRRR! 30 de junio de 2009, 21:49  

Me encanta el texto. Yo hace demasiado tiempo que camino de puntillas, habrá que retomar el andar con paso firme o acabaré rompiendome los dedos de los piés contra unas pestañas demasiado duras...

inmensosvacios 30 de junio de 2009, 23:55  

Los roces de pestañas muchas veces son traicioneros.

Perfecto, como siempre. :)