miércoles, 12 de mayo de 2010

De vez en cuando le gustaba andar de puntillas por la calle para ver el mundo desde unos centímetros más arriba. A menudo le decían que era rara por deshojar margaritas, por empezar a caminar con el pie izquierdo, por poner en su currículum que era una soñadora empedernida y una amante a tiempo completo.
Aquella chica se bebía la vida y respiraba los versos que unos ojos extraños le regalaban cada mañana antes de subir al metro. Nunca olvidaba que lo mejor de la vida era la capacidad que tenía de sorprenderla. Nunca se olvidaba de vivir, ni de empaparse de lluvia los otoños y de teñir de azul los sueños en primavera.
Le decían rara por guardar el recuerdo de un amor en uno de sus bolsillos y por haber aprendido a anudarse la garganta (y el corazón) para que ciertas palabras siempre se quedaran dentro. Ella era rara porque consiguió que el sol se enamorase de ella y que los veranos se tatuaran en su piel haciendo mapas de carreteras llenas de sentimiento.
Ella era rara porque todos querían ser como ella en lugar de llevar gafas de pasta y fingir tener vidas polaroids.


- ¿Me llevas a tu cama?
- Si me das un beso te llevo hasta la luna...

9 comentarios:

Duna Loves 12 de mayo de 2010, 18:57  

Los demás también son tan raros como ella
pero ninguno quiere reconocerlo :-)

feliz cumple-blog

Nerea 12 de mayo de 2010, 22:13  

Jopeee que bonito el dialogo de abajo. Un besazo!

y si el miedo... 12 de mayo de 2010, 22:20  

Todos somos raros. Pero ella era especial, porque aceptaba sus rarezas hasta el punto de que el resto del mundo tenía envidia de ella.
Un beso!

Juyou 12 de mayo de 2010, 22:53  

no me importaria conocerla, tiene magia
:)

Thatianha 13 de mayo de 2010, 0:18  

La capacidad de sorprender de la vida, una vez escribí algo sobre eso, y me hizo sentir inmensamente feliz.

Bonita entrada Octubre

Dara Scully 13 de mayo de 2010, 3:11  

Yo nunca encuentro a los hombres grises que ponen etiquetas a las personas. Siempre habláis de ellos y de que querrían ser como las personas a las que etiquetan, pero yo nunca los veo. ¿Dónde están?


sonrisa
(de pajarito)

Espiritu Zen 13 de mayo de 2010, 12:51  

Me ha encantado esta entrada...

Me llaman octubre... 13 de mayo de 2010, 13:26  

Dara, en el mundo de la publicidad (en el que yo me muevo) hay muchos señores grises como los que describo... demasiados

eliú 17 de mayo de 2010, 3:35  

"...Le decían rara por guardar el recuerdo de un amor en uno de sus bolsillos y por haber aprendido a anudarse la garganta (y el corazón) para que ciertas palabras siempre se quedaran dentro..."

creo que es el don de todas las mujeres... mi abuela decía (y dice) que son las feminas las que llevan el corazón como una caja de pandora, y sí.




i.