jueves, 9 de julio de 2009

¿Sabes? De repente me he acordado de cosas...

Del olor a hierba mojada, de los recuerdos del verano, de los anhelos de nuestro septiembre, del olor a mandarinas en el patio de recreo. Del tacto de los libros nuevos, del sonido de mi bolígrafo escribiendo alguna tonta carta de amor.

Y ahora me encuentro ante esta sopa de letras, pensando en el mes de octubre y en los deseos de mis estrellas fugaces. En este miedo tan atroz que empiezo a sentir cuando me doy cuenta que otra vez me ha vuelto a pasar. Vuelvo a deshojar margaritas por tus rincones... Y no, no quiero saber el resultado. Quiero seguir siendo esa muñeca que se mueve sola... sin necesidad de hilos, sin necesidad de un motor que la ayude a avanzar... sin necesidad de ti.

16 comentarios:

Me llaman octubre... 9 de julio de 2009, 14:32  

Yo no creo en las margaritas.

eliú 9 de julio de 2009, 16:20  

yo quiero seguir siendo asi tambien... sin hilos.

Fallingslowly 9 de julio de 2009, 17:28  

Todos queremos ser ese tipo de muñecas.

Me gusta tu blog :) te sigo.

Espérame en Siberia 9 de julio de 2009, 20:05  

Ya somos dos ;)

Claudia Morales 9 de julio de 2009, 20:09  

me gustan tus mucho tus entradas y
me alegro de haber encontrado este blog! ;)

me hago seguidora.

Juyou 10 de julio de 2009, 1:13  

y sera sufiente la voluntad para seguir sin el motor, sin él??

marta 10 de julio de 2009, 1:53  

Deshojar las margaritas para olvidarle no es buena opción. Mejor comenzar de cero, aunque es complicado, lo sé.
Un beso MUYGRANDE :)

Pedro R. 10 de julio de 2009, 11:41  

Siempre me confundes con las margaritas. ¿Sabes? Hace días que trato de sacarte de mi cabeza donde has quedado varada como un naufragio en una playa invadida de olvidos. No puedo complicarme tanto la cabeza, ya complicada de por sí.

Ayer te recordé -qué extraño mecanismo- cuando en las noticias la que fue primera bebé probeta española -hoy 25 añitos- dijo que era licenciada en publicidad. Qué recovecos los de la cabeza.

No olvidarte; sacarte de mi cabeza, digo.

coloresdepapel 10 de julio de 2009, 13:22  

A mi me gusta el olor de los libros nuevos. Y que terminen destroszados en mis manos, manchados y con la tinta toda corrida. El libro seré yo el último que lo lea. Mi vida está entre sus páginas.

(yo también tomaba fruta en el recreo)

Me llaman octubre... 10 de julio de 2009, 14:20  

Pedro R por experiencia sé que por mucho que intentemos sacar a alguien de nuestra cabeza, no se marchará. Ocurrirá cuando tenga que ocurrir. Un día de estos, cuando menos te lo esperes, el mes de Octubre ya no se notará tanto.

Me alegro mucho de la aclaración: "sacarte de mi cabeza, no olvidarte". De todas formas, si decides no sacarme de tu cabeza y te apetece hablar algún día, avísame.

Un besote.

Clementine 10 de julio de 2009, 14:34  

Ais, yo deseo ser esa muñeca todos los dias, pero cada mañana me despierto pendiente de él. Con la cabeza perdida en las nubes.
Un beso!

Pedro R. 10 de julio de 2009, 14:56  

Una amiga mía siempre dice que le resulta sencillo olvidar las cosas, incluso las malas. A mí me retumban los ecos en la cabeza durante meses. Todavía no eres eco. Estás. ¿Sacarte de ahí? Podemos hablarlo.

Otro.

Me llaman octubre... 10 de julio de 2009, 15:12  

Tienes mi correo en mi perfil. Lo borraré esta noche porque no me gusta mostrarlo. Espero noticias tuyas.

Un abrazo.

Pedro R. 10 de julio de 2009, 18:21  

Desde el lunes las tendrás. Estoy fuera. Te explicaré.

Me llaman octubre... 10 de julio de 2009, 23:15  

Vale. El lunes hablaremos pues. Buen fin de semana.

cajaderecuerdos 30 de julio de 2009, 12:45  

Para mí la necesidad siempre ha sido un arma de doble filo, que corta tanto como ayuda a seguir avanzando... supongo que es parte de su encanto.