miércoles, 10 de marzo de 2010

Aquél chico de los ojos marrones se convirtió en mi pero y en mi porqué. Él era la persona que mejor sabía hacer realidad mis sueños anudando hilos rojos a mis dedos. Mis ojos buscaban los suyos para contar amaneceres. Con él comía a escondidas en aquella biblioteca. Mi polaroid se hizo amiga de su sonrisa y se acostumbró a hacerle fotos para que las colgara en mi corcho (o en mi cabeza). Mi virtud y mi defecto. La mejor de las formas de dar la vuelta al mundo sin movernos de la cama. Él era unmillóndesensacionesmásuna. Como unas sábanas fresquitas que huelen a suavizante. Como escuchar tu canción preferida en una emisora desconocida. Como un beso inesperado en el párpado izquierdo. Un canalla entre mis dientes. Él era mi ciudad circular donde siempre, siempre, siempre, era Octubre.

Él era, es y será mi secreto. Por eso me pierdo entre las letras de su nombre.

9 comentarios:

Duna Loves 11 de marzo de 2010, 0:20  

el amor siempre es un bucle
de nuestro día perfecto :-)

Salomé 11 de marzo de 2010, 1:01  

Mientras él sepa encontrarte en su diccionario diario, todo estará bien.
Encantada de conocerte.
Un saludo.

thatianha 11 de marzo de 2010, 1:13  

No puedes imaginarte lo que me hace sentir tu blog.

Viví en Berlín hasta hace poco, y allí...me enamoré. La música con la que acompañas me envuelve en un ambiente pasado que junto con tus letras que describen sentimientos muy
(re)conocidos me transportan en el tiempo y el espacio.

Escribes muy bien,
pero aunque no lo hicieras, me llegarías al alma.

Encantada de haber llegado hasta aquí.
Volveré :)

Carmen Moreno 11 de marzo de 2010, 2:31  

Siempre me quedo en un suspiro y cavilando con tus letras.
Menos mal que está éste rincón para seguirte leyendo.
xoxo

Bellaluna 11 de marzo de 2010, 9:26  

Llevo días levantando un mapa físico, cartografía de mis sábanas ahora que están vacías menos de mis pasiones solitarias.

Hoy mi desvelo, que derivó en gemidos, dejó valles profundos y extensos ríos caudalosos blancos, suaves, al desperezarme.

Ayer eran un páramo barrido por un viento cálido que recorrió todos los pliegues de mis dunas de arena y envolvió -algodón blanco- mi tacto.

Mañana, puede, la almohada formará parte de un paisaje imaginario entre los muslos...

Llegará la primavera antes de que este frió octubre termine en deshielo. ¿Estarás?

Me llaman octubre... 11 de marzo de 2010, 21:16  

la primavera siempre me pilla desprevenida. así que siempre estaré.

un besote pequeña.

boboscorazones 11 de marzo de 2010, 22:36  

El leer tus entradas con Yann Tiersen de fondo es una experiencia genial.

Por cierto, menuda putada lo de tu Flickr, se disfrutaba mucho al entrar en tu galería, bueno, al menos te sigo leyendo por aquí :)

Pablo-POI 12 de marzo de 2010, 2:30  

...se va a extrañar tu pagina de flickr...; mientras tanto seguiremos disfrutando tus textos...!!!

eliú 12 de marzo de 2010, 5:22  

porqué un secreto?