lunes, 17 de agosto de 2009
Allí donde nuestros sueños convergen.
Donde el olor del mar hace que nos emborrachemos, sin necesidad de ver doble.
Volvemos a ver a esa chica pálida con la camiseta roja.
Un millón de historias (nuestras historias) que esperan ser contadas.
Al igual que las estrellas que cada noche nos alumbran. Millones de lunares en el cielo, marcándote el camino hacia mi cuello.
Y te robo un beso, mientras mi mano juega con tu pelo.
Me como el chocolate de tus ojos, que a ratos me sabe a coca cola.
Me dedicas un suspiro. Después una sonrisa.
Mi cámara que no se cansa de hacer click, te vuelve a hacer una foto. Para colgarla en tu(mi) corcho.
Momentos polaroid o fotomatón.
Descubriendo que la mejor medicina son las caricias en silencio. Y a oscuras.
Cada mañana deja que te invite a un café (buenos días, princesa). Caliente, claro. Y sin azúcar. Sin aliento...
Todo esto, allí donde convergen los sueños. Nuestros sueños.
- Inicio de temporada para todos los amantes...
Y mientras tanto, yo sigo imaginándote.
domingo, 16 de agosto de 2009

Por si el frío llega de repente, sin darnos cuenta, abrígame ahora. Sólo quiero irme contigo.
sábado, 15 de agosto de 2009
Soledad que te pegas a mi alma,
en la dulce soledad de este campo de otoño.
No hay momentos de sosiego.
Rebeldía pura de amores sin amores.
Ilusiones puras y puros conformismos
intentando levantar el espíritu nostálgico
de querer estar contigo...
Dale al play Read more...
viernes, 14 de agosto de 2009
Fin de semana. Dos días de descanso seguidos (y por casualidad son sábado y domingo). Feria de Málaga.
Señoritas y Caballeros... no me esperen despiertos.
jueves, 13 de agosto de 2009
— Bueno, adiós. Ha sido muy gentil conmigo. Ahora voy a tomar un buen baño caliente.
— Ah... me olvidaba decirte que...
— Dilo.
— ... Que tengo unas ganas de hacerte el amor que no te puedes ni imaginar. Pero esto no se lo diré a nadie. Sobre todo a ti. Deberían torturarme para obligarme a decirlo.
— ¿A decir qué?
— Que quiero hacer el amor contigo. No una vez sólo, sino cientos de veces. Pero a ti no te lo diré nunca. Sólo si me volviera loco te diría que haría el amor contigo, aquí, delante de tu casa, toda la vida.
miércoles, 12 de agosto de 2009
Y contaré estrellas en el cielo de madrid hasta que mis pensamientos se enreden con tus labios. Provocando paisajes de agosto en pleno invierno. Porque con el corazón calentito se piensa mejor.
Read more...martes, 11 de agosto de 2009
Dejé atrás a aquella niña de 16 años a la que no le importaba que le quitaras los caramelos y la sonrisa. Me olvidé de quitar las hierbas de mi jardín y mi bolso lleno de chapas (Ramones). Se me olvidó coger el botón que se me cayó en aquel vagón del metro donde pensaste, después de tanto tiempo, que seguía pareciendo la chica más triste de la ciudad. Mi corazón era blanco y tú no te conformabas con eso. Olvidé demasiadas cosas. Olvidé los besos que me diste debajo de mi tela, pero te tuve que encontrar en plena calle a cara descubierta. Y volví a mezclar las letras con los versos y las palabras con las líneas. Lágrimas entre mi pelo.
Continué hacia el frente, observando todas esas miradas como si las conociera desde siempre. Seguí cruzando de acera huyendo de tus gritos. Exprimí hasta la última gota las noches y las mañanas hasta que aprendí a dormir lejos de tu cama.
Ahora tengo los dedos llenos de azúcar, amor para dar y tomar de manta y jardín. La nuestra fue una fecha gris.
http://goear.com/listen/767924a/Recuerdo-ismael-serrano
lunes, 10 de agosto de 2009
Los que me conocen dicen que al final de todo terminaré sola. Que mi carácter, mi forma de pensar y mi manera de sentir la vida es casi incompatible con el 80% de personas de este país. Quizás por eso quiero irme a Auckland. De cualquier manera, siempre he pensado que tienen razón en cuanto a que soy diferente. Pero también pienso que hay muchas personas diferentes.
Mi vida amorosa siempre ha sido un desastre. La primera vez que besé a un chico fue en el verano del año 2000. Yo tenía 13 años y comencé a descubrir cuánto me gustaba besar. Fue un amor de verano que duró exactamente eso: un verano. Cuando terminó parecía que el mundo terminaba ahí. Cosas de mi adolescencia estúpida. Porque la mía ha sido muy estúpida.
Ese mismo año entré en el instituto. Y conocí al que, una vez más, pensé sería el hombre de mi vida. Los juegos del destino hicieron que en lugar de tener una historia amorosa, fuéramos los mejores amigos del mundo. Nunca he tenido a otro amigo tan bueno como él. Pero al final del verano comenzamos nuestra historia. Con él perdí mi virginidad y también descubrí qué es lo que no me gusta de la vida en pareja. No me gustaba tener que verlo todos los días y a todas horas (por las mañanas en el instituto, por las tardes en su casa o en la mía, por las noches al teléfono o en el msn). No me gustaba sentir que el centro de mi vida debía ser él. Yo quería otras cosas.
Un año y medio después dejé de quererlo. Yo tenía 16 años y fue cuando descubrí que, un día cualquiera, puedes dejar de amar a una persona con la que has compartido todo durante casi dos años. También descubrí lo difícil que me resultaba dejarlo. Pero apareció otra persona en mi vida traducida en el impulso que me hacía falta para romper con aquello.
Él era moreno de ojos muy oscuros. Medía alrededor de 1'72 y pesaba unos 70 kilos. Era guapísimo. A decir verdad, mis otros dos ex también eran guapísimos. Nunca entendí qué veían en mí. Con E estuve desde los 16 hasta los 20. Cuatro largos años de idas y venidas. Más que nada porque cortábamos y volvíamos 7 veces a la semana. Éramos totalmente diferentes... No coincidíamos ni en libros, ni en películas, ni en música... Pero eso era lo de menos. Lo que me hizo comprender que él no era mi rana era que cuando yo le preguntaba "¿qué aspiraciones tienes? ¿Qué esperas de la vida?" simplemente se encogía de hombros. No sabía qué esperaba de la vida. O simplemente no esperaba nada. No tenía ambición por nada ni por nadie. Mucho menos por mí. Con todo, fue él quien me dejó. Y fue la primera gran herida de amor que me hicieron. A día de hoy aún duele.
Han pasado 3 años desde que E me dejó. Y no he vuelto a tener pareja. He tenido rollos, he sido amante, he tenido follamigos... Pero no pareja. He disfrutado del sexo en estos 3 años. En la playa, en casas rurales, en mi casa, en las de ellos, tras las luces del letrero Schweppes del Hotel Capitol (Plaza de Callao), etc. Hasta hace poco estaba cerrada en banda y no quería compañero en la vida ni a la de tres. Ahora me da igual.
No soy infiel. Y no perdono una infidelidad. No concibo esa extraña obsesión que tienen las parejas de novios de verse absolutamente todos los días. No soy excesivamente cariñosa. Me parezco a los gatos en este sentido: soy muy arisca de normal pero, a veces, te ronroneo y me dejo acariciar. Pero me encanta besar y que me besen. Y el sexo. No consiento que ninguna de las dos partes descuide a sus amistades. Pongo todo mi empeño por llevarme bien con los amigos de mis parejas porque así todo es mucho más fácil. Adoro viajar y cada cierto tiempo necesito viajar sola. Soy muy independiente y muy difícil de manipular. No soy celosa, por lo que me jode mucho que sean celosos. Tengo la idea que nuestros caminos han de ir separados, paralelos pero separados. Cada uno ha de hacer su vida sin dejar de lado ninguno de los aspectos que la componen. Me gusta el cine y leer. Necesito ver películas y devorar libros. Soy perfectamente imperfecta y tengo cientos de manías. No fumo y no me gustan que fumen. Me gusta el tequila. Puede que no esté cada día, pero estoy cuando se debe estar y soy la reina de los detalles mínimos que cuando se suman hacen un todo abrumador.
¿He dicho ya que me encanta besar, besar, besar?
Si alguien está interesado en la chica arriba descrita, razón aquí.

- Buenos días. Quería un adsl pa mi casa.
- Muy bien. ¿Tiene línea con telefónica?
- Sí. ¿Quiere que le de mi número?
- Sí, por favor.
- 952...
- Hmmm... tiene muy buena cobertura. La mejor oferta que tiene es el ADSL + llamadas + televisión + la cuota de línea de teléfonica por 34'95 euros más IVA. ¿Le interesa?
- Sí, sí, ponme uno de esos.
Se le tramita a la clienta el alta de los servicios correctamente. Todo está listo para que 3 semanas después la clienta pueda disfrutar de todo lo que la dependienta le ofreció.
Un mes y medio después la clienta vuelve a la tienda cabreada-
- ¡Oye tú! A mí no me funciona el ADSL ni ná de ná. ¡Arréglamelo pero ya!
- Bueno señora, para poder arreglárselo debería tener el ordenador delante.
- ¿Qué ordenador?
- El ordenador de su casa... desde donde se va a conectar a internet.
- No, no, si yo no tengo ordenador.
- ¿Que no tiene ordenador? ¿Entonces cómo sabe que no le funciona el ADSL?
- Pues porque mi casa sigue igual que siempre. No ha habido ningún cambio.
- Señora... el ADSL es para conectarse a internet A TRAVÉS DE UN ORDENADOR. Si usted no lo tiene, no se puede conectar. Y por supuesto, su casa no va a sufrir ningún cambio ni nada por el estilo.
- Entonces, encima de que no tengo ADSL... ¡¿me voy a tener que comprar un ordenador?!
- (La dependienta ya empezaba a sudar y a entrarle la risa tonta) Pues va a ser que sí.
- Pues nada oye, voy a tener que comprarme uno de esos de 50 euros pa hacer el apaño.
- Oiga, si encuentra un ordenador por 50 euros avíseme que yo me compro otro.
Ayer tarde perfecta. Amigas + batido de helado + música en vivo + feria del libro + tapas + fotos + risas + cotilleos...
Genial.
(La de la izquierda soy yo. La de la derecha mi amiga Noviembre)
domingo, 9 de agosto de 2009
No llores lágrimas de cocodrilo.
No arañes el rencor haciéndolo más fuerte.
No busques tiritas que sanen heridas del alma.
No des la espalda al miedo.
No cierres más puertas sin abrir ventanas por donde salir.
No intentes marcharte como un globo de helio que se le ha escapado a un niño.
No te enredes en el horizonte convirtiéndote en algo apenas perceptible.
No te envenenes con el odio.
Sólo piensa en el otoño. Y repítelo.
lo que hasta ahora parecía que sólo era oscuridad.
martes, 4 de agosto de 2009
Consigo desenroscar mis sueños y mis recuerdos dejándolos llevar con el viento del sur. Mientras, el viento del oeste me hace cosquillas en las comisuras de los labios. Y de repente me miras. Y las palabras se escapan como cuando pisas el acelerador huyendo de la ciudad cargada de tumulto. Mis abrazos vuelven a ser de agua y de espiral. Infinitos. Es curioso cómo una pregunta puede conseguir que ciertos cimientos se tambaleen. "¿Por qué escribes?". Porque no soy rencorosa. Ni vengativa. Porque se me olvidan las heridas y al final siempre tienen garantizado el poder volver a hacerme daño. Porque sonrío y me río. Porque tengo motivos de sobra. Y porque quiero. Y porque de esta forma todo es más sencillo. Por esto, entre otras cosas, escribo. Y porque si no lo hiciera todo sería más difícil. Y la vida ya es una continua cuesta arriba en pleno mes de julio, a la hora de la comida.
Y con cada letra que forma mis palabras intento encontrar a ese ladrón que cada año sigue robándome mi mes de abril. Dale al play y déjate llevar (que ya sabes que suena demasiado bien).
lunes, 3 de agosto de 2009

El chico de la vespa lleva un casco rojo los lunes, martes y jueves. Otras veces lo veo caminando por la calle con una gorra blanca. Algunos días lleva un café humeante por las calles de Madrid. Pero de vez en cuando me lo tropiezo con una botella de agua en Málaga. Los fines de semana siempre está serio. Los miércoles siempre sonríe. Disfruta con pequeños placeres como sentarse a leer un libro en algún parque escondido. Juega a ser Amèlie cuando mete la mano en sacos de legumbres. Y me hace reír cuando explota las pompitas del papel de embalar. Le gustan los números impares aunque dice que el 41 siempre se equivoca. No cree en la suerte. Pero le gusta que le regalen tréboles de cuatro hojas. A veces sí y a veces no. Dice que mis lunares son como cascabeles ya que sin saber cómo sabe que voy a aparecer por la esquina por el sonido que desprendo.
Él es millones de cosas. Él es Noviembre. Y Enero. Él es otoño e invierno. Él lanza tequieros que consiguen detener el aire. Pero siempre es poeta.
domingo, 2 de agosto de 2009

Porque siempre termino enseñando mis cartas antes de tiempo. Y de este modo siempre consigues ganarme a este juego. Mientras te observo lleno la habitación de mis besos rotos y dejo que las manecillas del reloj me alcancen. Porque sólo a los cobardes les persigue el tiempo. Sigo preguntándome dónde dejé el amor y, al mirar al suelo, lo descubro en las suelas de mis zapatos. Pero me siento incapaz de agacharme para recogerlo.
Se me congela la sonrisa y me sorprendo tiritando. De repente mi bañera se ha llenado de escarcha (que se me antojan como icebergs) que se escurre por tu desagüe.
El semáforo está en rojo. Y me imagino que apareces por la esquina para cruzar la calle que nos separa.
